Fátima y Pablo
2 de Septiembre de 2017


¿Qué podríamos contar de esta pareja? Pues que fueros unos novios muy especiales para nosotros.  Nos hizo mucha ilusión formar parte dentro de un elenco de proveedores como Alabardero Catering, Oh que luna, Martina Dorta
Nicola Campilli, Flores en el Columpio y Séptima Dirección

Desde luego es la boda mayor clase que hemos podido tener, y no esperábamos menos de ellos. En primer lugar, la ceremonia religiosa se celebró en la Iglesia conventual de San Agustín, en pleno centro de Málaga, y seguidamente, los invitados se trasladaron hasta Hacienda del Álamo, dirección montes de Málaga.

¿Pero cuál era su temática? Pues siendo Fátima madrileña y Pablo malagueño… Una etapa de sus vidas se desarrolló en Madrid y otra en Málaga… Amantes de la costa del sol y la cultura de la capital española… No sé si captáis hasta donde quiero llegar… La boda no iba a ser de Stranger Things o Game of the Thrones, no por falta de ganas, pero lo que realmente definía a la pareja es la influencia de estas dos grandes culturas: la madrileña y la malagueña. Por eso no pudo faltar las típicas biznagas, helados de Casa Mira o los donuts de Casa Kiki.

Fotografía: Nicola Campilli

Fátima y Pablo
2 de Septiembre de 2017


¿Qué podríamos contar de esta pareja? Pues que fueros unos novios muy especiales para nosotros.  Nos hizo mucha ilusión formar parte dentro de un elenco de proveedores como Alabardero Catering, Oh que luna, Martina Dorta, Nicola Campilli, Flores en el Columpio y Séptima Dirección

Desde luego es la boda mayor clase que hemos podido tener, y no esperábamos menos de ellos. En primer lugar, la ceremonia religiosa se celebró en la Iglesia conventual de San Agustín, en pleno centro de Málaga, y seguidamente, los invitados se trasladaron hasta Hacienda del Álamo, dirección montes de Málaga.

¿Pero cuál era su temática? Pues siendo Fátima madrileña y Pablo malagueño… Una etapa de sus vidas se desarrolló en Madrid y otra en Málaga… Amantes de la costa del sol y la cultura de la capital española… No sé si captáis hasta donde quiero llegar… La boda no iba a ser de Stranger Things o Game of the Thrones, no por falta de ganas, pero lo que realmente definía a la pareja es la influencia de estas dos grandes culturas: la madrileña y la malagueña. Por eso no pudo faltar las típicas biznagas, helados de Casa Mira o los donuts de Casa Kiki.

Fotografía: Nicola Campilli


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